viernes, 4 de octubre de 2013

Hemos cambiado al abuelo por la tablet

Muchas veces nos planteamos si todos esos cacharros que se han acoplado a nuestra vida y ahora parecen ser imprencindibles estás mermando nuestras capacidades. Concretamente al tener tal cantidad de información a nuestra disposición, ¿estamos perdiendo nuestra capacidad de retención? Lo buscamos todo ante la duda. ¿Pero realmente está mermando esto nuestra memoria?

Pues la respuesta es que no. Sí es cierto que tenemos información casi ilimitada a nuestra disposición con ordenadores, tablets, smartphones y demás aparatejos. Y por supuesto, la usamos. Pero ahora viene la parte fea del tema. Tal y como se recoge en esta noticia de El País lo que hemos hecho es adaptar nuestra "memoria transactiva". Y este quiere decir que hemos cambiado al marido por el móvil, al abuelo por la tablet y a la mejor amiga por el pc!

Es sencillo si lo piensas, cuando antes no recordabas los ingredientes de una receta preguntabas a la abuela, ahora: google; cuando no recordabas el cumpleaños de una amiga preguntabas a la que se los sabía todos, ahora: facebook. Y así una larga lista.

Eso sí, nuestra metamoria sigue siendo increíble. Igual que antes sabíamos a quién preguntar ahora sabemos exactamente dónde buscar.

Y ahí va la parte científica: el psicólogo de Harvard Daniel Wegner y sus colegas Ralph Erber y Paula Raymond iniciaron el estudio sistemático de la “memoria transactiva” en los años ochenta. Wegner se dio cuenta de que los cónyuges, muchas veces, se reparten las tareas. El marido se sabe los cumpleaños de los familiares políticos y dónde están las bombillas de repuesto; la mujer, el número de la cuenta bancaria y cómo programar el DVD. Si se le pregunta al marido el número de cuenta, se encoge de hombros. Si se le pregunta a la mujer cuándo cumple años su cuñada, nunca se acuerda. Juntos, saben mucho. Por separado, un poco menos.

Los experimentos han corroborado la teoría de Wegner. Un grupo de investigadores estudió a parejas de ancianos que llevaban décadas juntos. Cuando los separaba y les preguntaba de forma individual sobre cosas que habían pasado hacía años, a veces se equivocaban con los detalles. Cuando les preguntaba juntos, los recordaban sin problemas. ¿Por qué? Porque se daban mutuamente pistas, una forma de despertar los recuerdos del otro. Así recordaba una pareja un espectáculo que habían visto durante su viaje de novios, 40 años antes:

Mujer: Y fuimos a ver dos obras, ¿te acuerdas de cómo se llamaban?
Hombre: Sí. Una era un musical, ¿o lo eran las dos? No… no… una…
Mujer: Actuaba John Hanson en ella.
Hombre: Canción del desierto.
Mujer: Canción del desierto, eso es, no me acordaba del título, pero sí, sabía que actuaba John Hanson.
Hombre: Sí.

Así que la idea no es tan innovadora, en cierto sentido, estaban googleándose uno a otro.